
He de reconocer que la primera vez que lo vi me dieron ganas de subirme. Es una atracción infantil
que está instalada en un parque público en Alcobendas
(Madrid). Entre dos grandes celosías metálicas, separadas apenas por un metro, hay todo un mundo de pasadizos, trampillas, vías de escape, un tobogán… Es como esos terrarios para niños con túneles para hormigas o ratones entre dos paneles de cristal. De hecho se llama El
Hormiguero. La atracción está instalada en un entorno en el que el césped artificial, los caminos de colores y una especie de
lacasitos gigantes de hormigón en los que te puedes sentar le dan un aspecto de juguetería. Hay también unas estructuras para trepar con formas caprichosas, a primera vista incluso parecen imposibles o peligrosas, pero os aseguro que muy divertidas para los niños.
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